Clientelismo es el uso de la ayuda social del Estado con fines políticos o proselitistas .
Es negar los servicios y bienes públicos para reducir la pobreza a los ciudadanos que realmente la necesitan para darla a aquellas personas que tienen cierta inclinación política, votan por el partido en poder, o asisten a marchas políticas.
En un acto clientelar se pueden identificar tres actores:
- Los(as) políticos(as): quienes de manera corrupta, disponen arbitrariamente de los fondos sociales del Estado;
- Los(as) mediadores: quienes distribuyen esta ayuda para apoyar a un grupo político específico y/o para exigir a los beneficiarios apoyo político a cambio de la ayuda, y;
- Los(as) usuarios(as) o receptores(as): quienes reciben la ayuda pero a cambio tienen que votar de cierta forma, asistir a eventos de apoyo político o devolver otro tipo de favores.
Por tanto, la relación clientelar es un mecanismo de dominación porque el político y el mediador brindan ayuda siempre pidiendo algo a cambio al usuario, quien por carencia económica tendrá que llevarlo a cabo.
Por ejemplo, ocurre clientelismo cuando:
- Un político o promotor dice que dará ayuda social o ingresará a un programa social si se vota por él o por alguien más.
- Al final de una marcha política regalan a los(as) asistentes una bolsa de comida.
- Si un(a) ciudadano(a) no asiste a un evento para apoyar a un político en su campaña, le niegan la ayuda social que recibía.